Juegos de Tetris y Bloques
Su autor no cobró un céntimo durante diez años. El juego no era suyo: era del Estado soviético.
48 juegos · elegidos a mano y completados con el catálogo
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Lo inventó Alexey Pázhitnov en 1984, en Moscú, trabajando en la Academia de Ciencias de la Unión Soviética. Y durante diez años no vio un rublo.
Cómo está hecha esta lista
No fue una estafa de nadie en particular: era la ley. Todo lo que un empleado soviético producía en su puesto pertenecía al Estado, así que el juego pertenecía al Estado, y el Estado lo licenció al mundo entero mientras su autor seguía cobrando su sueldo de investigador. Pázhitnov no empezó a recibir dinero por Tetris hasta 1996, cuando los derechos volvieron a él y fundó The Tetris Company.
Merece la pena tenerlo en la cabeza al mirar esta página, porque explica lo que ves: la empresa que nació de aquello defiende el nombre con una ferocidad que solo se entiende sabiendo cuánto tardó en tenerlo.
Cuarenta y seis juegos de bloques, cinco se atreven con el nombre
No es timidez. El nombre pertenece a The Tetris Company y lo protege, así que el resto del mundo inventó Tetrix, Block Blast, 1010, Sugar Drop, Cosmic Tetriz. La mecánica, en cambio, no es de nadie — no se registra la idea de dejar caer formas y borrar líneas. Por eso el género está en todas partes y la palabra es rara.
La diferencia real entre un buen clon y uno malo
No son los gráficos ni la velocidad. Es cómo se sortea la pieza siguiente.
Desde 2001 el Tetris oficial sigue una regla llamada bolsa de siete: se cogen las siete piezas, se mezclan, se reparten una a una y luego se empieza con una bolsa nueva. Consecuencia directa y comprobable: nunca se pueden esperar más de doce piezas a que vuelva la barra, y el peor caso se conoce de antemano. El jugador puede planificar su pozo.
Muchos clones de navegador sortean cada pieza al azar, independiente de la anterior. Entonces nada impide siete eses seguidas y nada garantiza la barra. La frustración que sientes no es mala suerte percibida: es mala suerte posible. Un juego con bolsa de siete es difícil; uno con sorteo uniforme es arbitrario, y la diferencia se nota en tres minutos.
Dos familias que no se juegan igual
Están mezcladas en todas partes, aquí incluido, así que conviene separarlas.
Los de caída. Una pieza baja, el reloj acelera, apilas hasta el error. La habilidad es reconocimiento de formas contra un cronómetro, y pide teclas de verdad: giro, caída lenta, caída instantánea, reserva. En el móvil desaparece medio juego.
Los de colocar —1010, Block Blast y sus primos—. Tres formas esperando, una cuadrícula, ningún reloj. Colocas donde quieres y se acaba cuando no entra ninguna de las tres. La habilidad es otra por completo: no intentas conservar el máximo hueco, intentas conservar las formas de hueco más útiles. Un tablero con un cuadrado de tres por tres libre y sin ninguna línea recta de cinco está en mucho más peligro que otro con menos sitio y mejor variedad. Esa sola idea vale unos veinte mil puntos.
Si estás en el móvil y buscas «tetris», casi seguro que quieres la segunda familia, aunque no sea la palabra que habrías escrito.
Preguntas frecuentes
¿Por qué casi ninguno se llama Tetris?
Porque el nombre es una marca registrada, la lleva The Tetris Company y la defiende. El género no se registra: se pueden dejar caer piezas de cuatro cuadrados y borrar líneas, solo hay que llamarlo de otra manera. De ahí Tetrix, Block Blast, 1010 y Sugar Drop. En este catálogo cuarenta y seis juegos llevan la etiqueta y cinco llevan el nombre.
Siento que nunca me sale la barra. ¿Está trucado?
Trucado probablemente no; mal sorteado probablemente sí. El Tetris oficial usa desde 2001 una bolsa de siete: se mezclan las siete piezas y se reparten, así que nunca se puede esperar más de doce piezas a la barra. Muchos clones sortean cada pieza por separado, y ahí una sequía larga es perfectamente posible. Es la diferencia de sensación entre un buen clon y uno malo.
¿1010 y Block Blast son Tetris?
No, y conviene saberlo antes de empezar. No cae nada: te dan tres formas y una cuadrícula, y las colocas donde quieras. El tiempo no cuenta, solo cuenta el sitio. Es un juego de ordenar más que de reflejos, y se juega muy bien con el dedo.
¿Funcionan en el móvil?
Los de colocar —1010 y sus primos— sí, y muy bien: arrastras una pieza. Los de caída son más difíciles, porque el giro rápido y la caída instantánea piden teclas. Marcamos cuáles aguantan en pantalla pequeña.















































