Ajedrez y Damas
Las damas españolas no son las inglesas, y casi ningún juego de navegador te dice a cuál estás jugando.
36 juegos · elegidos a mano y completados con el catálogo
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Busca «damas» y abre el primer resultado, y lo más probable es que estés a punto de jugar a un juego que no es el que tienes en la cabeza.
Cómo está hecha esta lista
Casi todos los juegos de navegador implementan las damas inglesas, y sus reglas se separan de las españolas en dos puntos que cambian todas las partidas. En las nuestras la dama se desplaza por toda la diagonal, no una casilla. Y cuando existen varias capturas posibles estás obligado a tomar la que más come — la ley de mayoría no es una cortesía, es una regla. Quita esas dos cosas, como hace la versión inglesa, y el juego cambia de carácter: más abierto, más táctico y bastante menos tenso.
Ninguno de estos juegos te lo va a decir. Merece la pena saberlo antes de concluir que el ordenador hace trampas.
El ajedrez contra una máquina, y el problema de la fuerza
Casi todo el ajedrez de navegador ofrece tres niveles. Casi ninguno dice qué significan, y es una pena, porque la diferencia entre un motor flojo y uno serio es la diferencia entre aprender algo y perder una hora.
La señal más útil no es el número de niveles: es si el juego te enseña la valoración de la posición mientras juegas. Uno de esta lista lo hace, y cambia la experiencia por completo — ves la barra moverse en el momento exacto en el que te has equivocado, en vez de descubrirlo diez jugadas después cuando ya no hay nada que hacer.
Las variantes, que suelen valer más de lo que parecen
Entre los títulos de abajo hay uno en el que un dado decide qué pieza puedes mover. Dicho así suena a banalización, y en cambio es la mejor puerta de entrada que existe para quien encuentra intimidante el ajedrez: ya no valoras treinta y dos piezas por turno, valoras una. La carga mental se desploma y la partida sigue siendo interesante.
Un límite, dicho
Esta no es una lista revisada pieza por pieza hasta el final. Los cuatro primeros están elegidos a mano y probados; el resto llega del catálogo filtrado por juegos de tablero, y es posible que se cuele algo que con el ajedrez tiene poco que ver. Preferimos decirlo a fingir que los treinta y seis se abrieron uno a uno.

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¿Por qué las damas de aquí no se comportan como las que yo juego?
Porque casi todos implementan las damas inglesas, y las reglas se separan de las españolas en dos puntos que cambian todas las partidas. En las nuestras la dama se mueve a lo largo de toda la diagonal, y cuando hay varias capturas posibles estás obligado a tomar la que más come. Las inglesas no tienen ninguna de las dos cosas. Mismo tablero, otra partida.
¿Pueden jugar dos personas en el mismo ordenador?
Sí, y varios títulos de aquí lo prevén expresamente: un jugador mueve con el ratón y luego cede el turno. No hace falta un segundo aparato ni conexión.
¿Qué nivel tiene el ordenador?
Muy variable, y los juegos casi nunca lo dicen. Algunos tienen tres niveles donde el más alto es apenas correcto; uno de esta lista enseña la valoración de la posición en tiempo real mientras juegas, que es la mejor forma de ver dónde te equivocaste.
¿Para qué sirve una variante con dados?
Para quitarle al ajedrez la parte que asusta a quien empieza. El dado decide qué pieza puedes mover, así que no tienes que valorar el tablero entero en cada turno: valoras una sola posibilidad. Es otro juego, pero es una manera excelente de sentarse a la mesa.



































