Juegos de Minigolf

La banda devuelve la bola con el ángulo exacto con el que la mandas. En el minigolf de verdad no, y por eso aquí se calcula en vez de sentir.

26 juegos · elegidos a mano y completados con el catálogo

Todo el minigolf se reduce a dos números: hacia dónde y cuánto. Y el segundo es el que arruina las partidas.

Cómo está hecha esta lista

La dirección se ve; la fuerza no. La bola no perdona el exceso pero tampoco perdona la falta, y el hueco entre quedarse corto y pasarse suele ser de un diez por ciento de la barra. Por eso los buenos jugadores de estos juegos no apuntan mejor: golpean más flojo de lo que parece necesario y dejan que el recorrido haga el resto.

La banda es geometría, no material

Aquí está la diferencia que convierte esto en un juego distinto del deporte del que viene.

En casi todos estos juegos, el choque contra la pared se resuelve como una reflexión pura: el ángulo con el que sale es exactamente el que llevaba al entrar, y la bola apenas pierde velocidad. Es la solución más barata de programar en dos dimensiones y la que casi todo el mundo implementa.

La consecuencia es enorme. Un rebote de banda en el navegador es completamente predecible, así que el tiro a dos o tres bandas deja de ser cuestión de tacto y pasa a ser cuestión de trazar la línea con la vista. En un minigolf real la banda absorbe energía, el fieltro frena y la bola sale ligeramente más cerrada de lo que la geometría promete; nadie calcula tres bandas de memoria porque no saldrían.

Dicho de otra forma: si en la calle se te dan mal los rebotes, aquí se te van a dar bien. La habilidad que pide la pantalla no es la misma.

Par 2, y casi siempre

Un dato del deporte que estos juegos respetan a medias y conviene saber.

En el minigolf de competición prácticamente todos los hoyos son par 2. El recorrido se diseña para eso: el hoyo en uno es solo un golpe bajo par, y tres golpes ya es un bogey. No es como el golf grande, donde un par 4 te da margen para colocar y luego atacar.

Cuando uno de estos juegos te anuncia par 4 en un hoyo de dos metros con una rampa, no está siendo generoso con la dificultad: está siendo generoso con tu marcador. Merece la pena mirar el par antes de sentirse bien con el resultado.

Cuántos hay, sin inflar la lista

Treinta y dos juegos de este catálogo tienen que ver con el golf, y de esos, la etiqueta propia recoge veintiséis. No son cientos y no vamos a rellenar la página con juegos de coches de golf para que lo parezca.

Arriba van cuatro: uno de neón con recorridos abstractos, uno minimalista en rojo, uno de física con obstáculos que se mueven, y uno de recorrido largo con progresión. Debajo, la etiqueta completa lo que queda.

Preguntas frecuentes

¿Por qué me sale bien el rebote a la primera y en la vida real no?

Porque el rebote del navegador es perfecto. Casi todos estos juegos resuelven el choque contra la banda como una reflexión pura: el ángulo de salida es el de entrada y la bola pierde poca o ninguna energía. En un minigolf real la banda absorbe, el fieltro frena y la bola sale un poco más cerrada. Aquí la banda es geometría, allí es material.

¿Cuál es el par de un hoyo?

En el minigolf de competición casi todos los hoyos son par 2. No es una convención de estos juegos, es la norma del deporte: el recorrido está diseñado para dos golpes, así que el hoyo en uno es solo uno bajo par y tres golpes ya es bogey. Cuando un juego te pone par 4 en un hoyo corto te está regalando margen.

¿Puedo darle efecto a la bola?

Casi nunca. La inmensa mayoría de estos juegos son física en dos dimensiones vista desde arriba, sin rotación de la bola, así que solo controlas dirección y fuerza. Los pocos que sí modelan el efecto lo ponen en un control aparte, no en el punto de golpeo.

¿Funcionan en el móvil?

Bastantes sí, y lo marcamos. Es de los géneros que mejor se llevan con el táctil, porque el gesto natural —arrastrar hacia atrás y soltar, como un tirachinas— es exactamente el que ya conoces de otros juegos.